El PAN “escucha” cuando ya siente el suelo moverse

Después de casi tres décadas de control panista en Mérida, ahora resulta que el PAN “quiere volver a escuchar a la gente”. La pregunta cae sola y pesa: ¿qué hicieron durante todos estos años? Porque cuando un partido gobierna tanto tiempo y de pronto sale con consultas, recorridos y discursos de cercanía, no parece renovación… parece alerta de desgaste.

El panismo llega a este momento golpeado por su propio desgaste natural, la fragmentación del voto urbano y el avance de nuevas fuerzas políticas en Yucatán. Y mientras intenta vender la idea de que está redescubriendo a la ciudadanía, la administración de Cecilia Patrón arrastra cuestionamientos públicos por servicios que siguen fallando: baches, alumbrado deficiente, manejo de residuos y pendientes sin resolver.

A eso se suman los silencios sobre presuntas irregularidades heredadas del grupo que ha dominado el municipio, particularmente del periodo de Renán Barrera, alimentando la percepción de que aquí no hay cambio de rumbo, sino continuidad del mismo bloque político cuidando la plaza.

También pesan temas sensibles que siguen atorados: el relleno sanitario, el incinerador de animales y los problemas urbanos que no desaparecen, aunque sí aparezcan boletines, eventos y fotos.

Por eso el discurso de “escuchar” suena menos a humildad y más a cálculo político. Porque cuando un partido necesita preguntar de nuevo qué quiere la gente después de décadas en el poder, tal vez el problema no es falta de consulta… sino años de desconexión, soberbia y desgaste.