Nuevos señalamientos vuelven a poner bajo la lupa al área de Servicios Municipales del Ayuntamiento de Mérida y de Cecilia Patrón Laviada. De acuerdo con versiones difundidas entre trabajadores y ciudadanos, vallas, bancas y gradas utilizadas en eventos públicos habrían sido prestadas o rentadas para actividades particulares, lo que abriría dudas sobre el uso de bienes adquiridos con recursos públicos.
Entre los casos mencionados se habla de mobiliario visto en eventos deportivos privados, lo que alimenta la percepción de que en esa área existiría un manejo discrecional de equipo municipal. También circulan versiones sobre piezas que no habrían regresado a inventario tras ser movilizadas a distintos puntos.
El problema de fondo no es menor. Si bienes del Ayuntamiento están siendo utilizados fuera de su fin público, la ciudadanía tiene derecho a saber quién los autorizó, bajo qué control salieron y si hubo ingreso económico para el municipio o beneficio para particulares.
Mientras tanto, crecen las preguntas sobre el destino del dinero público, justo cuando la administración municipal insiste en nuevos cobros y en la necesidad de más recursos.
Lo mínimo que se exige es una revisión formal, inventarios claros y transparencia total. Porque Mérida no necesita más rumores de bodega: necesita cuentas claras.

