El Ayuntamiento de Mérida, bajo Cecilia Patrón, sigue encubriendo de forma vergonzosa a su personal c0rrupt0 y abusiv0. En lugar de castigar a quienes hacen el “trabajo sucio”, los protegen para garantizar el flujo de moches y permitir jubilaciones tempranas con bolsillos llenos.
El caso más grave es el de Adrián Caballero, jefe de Inspección y protegido del secretario técnico de Mercados, Alfonso Lozano Poveda. A pesar de múltiples acusaciones de ac0s0 laboral y s3xu@l contra inspectoras, Caballero opera con total impunidad. Les prometía ascensos o mejoras en nómina a cambio de favores; al negarse, las obligaba a firmar su baja voluntaria.
Seis mujeres valientes denunciaron directamente ante Alfonso Lozano: le mostraron capturas de mensajes enviados a altas horas de la madrugada, pruebas de cobros de “p1so” a marquesiteros y locatarios, y evidencias del hostigamiento. La respuesta fue nula. No hubo investigación ni sanciones. Les exigieron borrar las pruebas y, al final, fueron ellas las removidas.
Adrián Caballero ya había sido dado de baja en administraciones anteriores por ac0s0 s3xu@l a compañeras. Existe denuncia formal en su contra, además de señalamientos por falsificar gafetes para entrar a antros y centros nocturnos. Aun así, sigue en su cargo, c0brando p1so junto con su socio “La Concordia”, bajo la protección de Lozano.
El discurso oficial de “apoyo a las mujeres” es una mentira descarada. Mientras presumen protocolos contra el ac0s0, encubren a ac0sad0res y ext0rsi0nad0res que dañan a empleadas y comerciantes honestos. ¿Hasta cuándo seguirán protegiendo a Adrián Caballero y a su jefe Alfonso Lozano?
Esta c0rrupc1ón en inspección y mercados no es un hecho aislado: es un sistema podrido que prioriza moches sobre dignidad y legalidad. Las víctimas callan por miedo, los @bus@d0res ascienden y el dinero ilícito fluye. Cecilia Patrón y sus directores eligen deliberadamente mirar hacia otro lado.

