En Mérida, la realidad va por un lado… y el discurso del Ayuntamiento por otro. Un centro de capacitación ubicado en la colonia San Damián, lleva cerrado y en abandono desde 2024. Puertas cerradas, instalaciones sin uso, cero actividades.
Pero hay un detalle que enciende la alarma: en el portal oficial del Ayuntamiento aparece como si siguiera funcionando. Sí, activo en internet… pero inexistente en la vida real.
La pregunta es inevitable: ¿cuánto presupuesto se ha destinado a un espacio que no opera? Porque mientras el lugar permanece olvidado, el gobierno municipal no ha informado su cierre ni ha dado explicación pública. Silencio total, como ya es costumbre.
Y mientras esto ocurre, la administración de Cecilia Patrón sigue llenando redes con eventos, inauguraciones mínimas y fotos que intentan sostener una narrativa que no coincide con lo que pasa en la ciudad.
Este no es un caso aislado. Es parte de un patrón: espacios que dejan de funcionar, información que no se actualiza y recursos que nadie explica.
Mérida no necesita más centros “activos” en papel. Necesita transparencia real. Porque cuando algo está cerrado y lo reportan como abierto, la duda ya no es menor… es estructural.


