Corredor Verde en Caucel: Maquillaje ambiental tras dos décadas de ecocidio panista.

Durante más de veinte años, las administraciones panistas han devastado el patrimonio natural de Mérida. Bajo el pretexto del “desarrollo”, el Ayuntamiento remató el territorio al mercado inmobiliario, arrasando miles de hectáreas de selva baja, exterminando la fauna silvestre y convirtiendo a la ciudad en una sofocante plancha de concreto. Hoy, Ciudad Caucel es el símbolo vivo de esta depredación urbana: un gigante de pavimento fragmentado, sin árboles y azotado por temperaturas extremas.

Para lavarse las manos, la alcaldesa panista Cecilia Patrón Laviada presume con bombo y platillo un “Corredor Verde” de apenas 1.36 kilómetros. Pretender que una minúscula franja arbolada va a reparar dos décadas de desmonte sistemático es un cinismo absoluto.

No es política ambiental; es maquillaje publicitario. Mientas las constructoras continúan tumbando monte y desplazando a la fauna nativa con la bendición municipal, el gobierno se limita a sembrar unos cuantos árboles para la foto. Un kilómetro de cemento pintado de verde no frena la crisis ecológica que ellos mismos provocaron.