¿Dónde quedó el crematorio para animales que se anunció con bombo y platillo?

Esta es una de las preguntas que hoy deben responder Cecilia Patrón Laviada ante las denuncias sobre el manejo de animales en la ciudad.

¿Por qué se estarían trasladando animales a las oficinas de Medio Ambiente y Bienestar Animal, encabezadas por Raúl Escalante, para su sacrificio? ¿Quién autoriza estos procedimientos y bajo qué protocolos? También preocupa el destino final de los cuerpos y si están siendo trasladados al relleno sanitario, especialmente durante la madrugada, como se ha señalado.

De confirmarse estas prácticas, existiría un serio cuestionamiento ambiental: ¿qué medidas se están tomando para evitar riesgos de contaminación del suelo y del manto freático? Los ciudadanos tienen derecho a conocer cómo se utiliza el presupuesto público y qué ocurrió con la promesa de contar con un crematorio para animales.

El bienestar animal no puede reducirse a fotografías o discursos. Se requieren transparencia, protocolos, instalaciones adecuadas y un manejo digno de los animales. Mérida merece respuestas claras y una administración que rinda cuentas. Si existen procedimientos irregulares, deben investigarse y corregirse; si son legales, las autoridades deben explicar públicamente dónde, cómo y por qué se realizan.