El Parque Zoológico del Centenario llega a sus 116 años sumido en el deterioro, la tristeza y el desinterés de sus autoridades. Lejos de la fiesta, cientos de familias que acuden los fines de semana se topan con un panorama desolador: áreas clausuradas, animales visiblemente descuidados y la paulatina pérdida de especies que han ido muriendo por negligencia administrativa.
Uno de los golpes más duros es la pérdida del histórico trenecito, atracción emblemática que funcionó durante más de un siglo. A la presente administración le bastaron apenas dos años para dejarlo fuera de servicio por falta de mantenimiento. A esto se suma el alarmante estado del lago, hoy infectado, teñido de verde y cubierto de capas donde proliferan bacterias y amebas.
A pesar de que supuestamente se han inyectado millones de pesos al parque, las mejoras no existen en la infraestructura; la inversión solo parece reflejarse en los bolsillos de quienes lo administran y de Cecilia Patrón. La crisis es tal que ni la propia alcaldesa asistirá a los festejos por miedo a los reclamos de los ciudadanos. Hoy el Centenario no celebra más que dos años de absoluto abandono.

