En vez de semanera para que no le hagan preguntas mejor, puso la primera piedra de otra piedra

La administración de Cecilia Patrón Laviada en Mérida vuelve a tropezar con la misma piedra: imponer ocurrencias sobre el espacio público para luego intentar revestirlas de identidades forzadas. Tras el lamentable episodio de la Glorieta del Truck, la presentación de la réplica de la Estela 18 de Uxmal expone una gestión cultural improvisada y reducida a mera propaganda. La frase “Don Pepe, tengo un sueño…” revela que las decisiones de esta alcaldía no nacen de diagnósticos o consultas, sino del capricho político de quien gobierna.

Resulta contradictorio que, bajo la bandera de “recuperar la memoria maya”, el Ayuntamiento ignore por completo a T’hó la verdadera raíz prehispánica sobre la que se erigió Mérida para traer un símbolo de Uxmal. Reducir el patrimonio a un adorno disponible es empobrecer la historia de la ciudad. Cecilia Patrón ensambla una narrativa funcional mezclando identidad, género y ancestralidad para suplir lo que no sostiene con política pública real. No se trata solo de qué poner en Paseo de Montejo, sino del desprecio por la participación social y la memoria urbana de los meridanos.