Este 22 de septiembre se cumplen 24 años de la llegada del huracán “Isidoro” a Yucatán, considerado el último gran huracán de intensidad mayor que azotó el estado. Con vientos sostenidos de hasta 225 km/h y rachas de 260 km/h, Isidore sorprendió a la población al ingresar por Telchac Puerto un mediodía de domingo, dejando destrucción en la infraestructura económica, agrícola y ganadera de la región.
“Isidoro” fue el noveno ciclón tropical con nombre y segundo huracán de la temporada 2002, alcanzando la categoría III al cruzar el canal de Yucatán. Su desplazamiento errático y lento mantuvo al estado bajo intensas lluvias y fuertes vientos durante 36 horas, afectando al este, centro y sur de Yucatán y superando los daños ocasionados por el huracán Gilberto 38 años atrás.
El huracán dejó una lección histórica para los yucatecos: la preparación anticipada ante fenómenos de esta magnitud es vital. La confianza excesiva de la población, creyendo que solo sería “un poco de agua y viento”, provocó graves consecuencias y reforzó la importancia de tomar precauciones antes de cualquier huracán que se acerque a la península.

