Mauricio Vila se fue cuando el PAN necesitaba reconstruirse, guardó silencio cuando lo señalaron y regresa justo cuando arrancan las definiciones de 2027

Después de la derrota de 2024, el partido requería recuperar territorio y recomponer su identidad. Vila tomó posesión como senador prometiendo concentrarse en esa responsabilidad. Un año después pidió licencia y pasó cerca de nueve meses en Harvard. Mientras el PAN enfrentaba fracturas y pérdida de presencia, él estuvo ausente. Cuando Renán Barrera lo acusó de integrar uno de los grupos que pretenden controlar las candidaturas, Vila no fijó postura clara. Ahora reaparece con mayor presencia mediática, critica la alianza con el PRI que él mismo defendió y por la que pidió el voto, y habla de recuperar identidad y propuestas.

La contradicción es evidente: quien fue protagonista de la estrategia derrotada en Yucatán y se apartó durante la reconstrucción vuelve cuando empieza el reparto de poder. Su discurso de renovación no borra que varias de las fallas que ahora diagnostica llevan su firma. El problema del PAN no se resuelve con un cargo en el Senado ni con moderación dialogante; se resuelve en el territorio que perdió mientras Vila estaba lejos. Si vuelve a decidir, vuelve a ser responsable.