Un estudio de la Universidad de Oxford encendió las alertas sobre Mérida al ubicarla entre las ciudades más vulnerables al calor del planeta. La capital yucateca apareció en el lugar 47 mundial dentro de una evaluación que analizó más de 200 ciudades con más de un millón de habitantes. Cecilia Patrón Laviada
El dato va mucho más allá de las altas temperaturas que los meridanos padecen todos los días. La investigación tomó en cuenta factores como infraestructura, capacidad de adaptación, condiciones urbanas y vulnerabilidad social. En otras palabras, Oxford no está hablando únicamente del clima, sino de las consecuencias de años de crecimiento urbano sin suficiente planeación.
Las recientes inundaciones registradas en distintos puntos de la ciudad reflejan parte del mismo problema. Calles anegadas, infraestructura pluvial insuficiente y zonas cada vez más calientes muestran una realidad que contrasta con los discursos oficiales sobre sostenibilidad y ciudad verde.
Mientras el Ayuntamiento impulsa campañas, jornadas y anuncios ambientales, los ciudadanos enfrentan parques con poca sombra, superficies que concentran más calor y una ciudad que parece cada vez menos preparada para resistir fenómenos extremos.
La advertencia no proviene de adversarios políticos ni de grupos locales. Proviene de una de las universidades más reconocidas del mundo. Y el mensaje es contundente: Mérida enfrenta desafíos ambientales cada vez más serios y los resultados actuales obligan a cuestionar si las estrategias aplicadas hasta ahora están resolviendo el problema o simplemente administrando sus consecuencias.

