Lo que pasa en el Mercado Lucas de Gálvez ya rebasó el rumor. Locatarios y ciudadanos hablan de posibles irregularidades, riesgos eléctricos y favoritismo, mientras el Ayuntamiento de Mérida guarda silencio. La exigencia es clara: investigar y dar certeza, pero las respuestas no llegan.
Entre los señalamientos aparecen nombres como Lizbeth Basto, coordinadora municipal, y personas vinculadas al manejo de espacios comerciales. También se menciona a Jesús “Chucho” Pérez CHAYOTE, hoy director de Bienestar Humano, señalado en versiones ciudadanas como figura con influencia en dinámicas internas del mercado. Nada confirmado oficialmente, pero el ruido crece y la falta de postura alimenta la sospecha.
A esto se suma un tema grave: instalaciones eléctricas irregulares, los llamados “diablitos”, que representarían un riesgo real para comerciantes y visitantes. A pesar de ello, no hay operativos visibles ni acciones contundentes.
El problema ya no es solo administrativo, es de seguridad y confianza. Mientras las denuncias aumentan, la percepción es que hay omisión y permisividad dentro de la administración de Cecilia Patrón.
Cuando un mercado emblemático se llena de dudas y nadie aclara nada, el mensaje es peligroso: en Mérida, las irregularidades crecen… y la autoridad no responde.

