La conocida presentadora e influencer egipcia Sarah Khalifa, de 39 años, ha recibido una condena a muerte dictada por un tribunal de El Cairo. La sentencia también alcanza a otras 11 personas señaladas por su presunta participación en una red dedicada a la fabricación y tráfico de drogas sintéticas.
De acuerdo con las investigaciones presentadas por la fiscalía, Khalifa no era solo una figura mediática, sino que habría financiado y coordinado parte de las operaciones de una estructura criminal compuesta por 28 integrantes. Esta banda se encargaba de la importación de materias primas y del manejo de laboratorios clandestinos para la producción de narcóticos a gran escala.
En la intervención policial que desarticuló a la organización, las autoridades lograron el aseguramiento de más de 750 kilos de drogas sintéticas, además de insumos químicos para su elaboración y diversas armas de fuego no registradas. El caso ha sacudido al espectáculo y redes en Egipto por el drástico contraste entre el éxito de la comunicadora y la gravedad del fallo judicial.

