Una nueva denuncia ciudadana pone bajo la lupa al Ayuntamiento de Mérida y, esta vez, los señalamientos apuntan a Pablo Ayala, identificado como cercano y asistente de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada.
De acuerdo con la denuncia, Ayala presuntamente mantendría un trato déspota hacia trabajadores del Ayuntamiento, situación que habría generado molestia entre empleados que aseguran sentirse intimidados por la posición que ocupa dentro del entorno de la alcaldesa.
El señalamiento más delicado es que, según esta versión, el funcionario presuntamente se escudaría en su cercanía con Cecilia Patrón para proyectar la idea de que es “intocable” y que nadie puede cuestionarlo.
Además, la denuncia cuestiona que supuestamente recibiría un salario correspondiente a una subdirección, pese a que, de acuerdo con los denunciantes, no desempeñaría formalmente ese cargo.
Si estas acusaciones existen, la pregunta es inevitable: ¿Quién supervisa a quienes están cerca de la alcaldesa y qué ocurre cuando un trabajador denuncia abusos de poder?
La ciudadanía merece un Ayuntamiento donde la cercanía con la alcaldesa no sea sinónimo de privilegios, sino de responsabilidad y rendición de cuentas.

