La gestión de la Dirección de Obras Públicas de Mérida enfrenta severas críticas por un evidente desvío de prioridades, donde los señalamientos por corrupción y faltas éticas opacan la atención al grave deterioro vial de la ciudad. Mientras la meta anunciada de 100 kilómetros de bacheo es cuestionada por la ciudadanía y los propios trabajadores, surgen graves versiones extraoficiales sobre presuntas irregularidades y desvío de insumos.
El jefe de bacheo, Juan Martín, alias “Tukuch”, es señalado por operar en supuesta complicidad con el titular de la dependencia para destinar materiales municipales a obras fuera del ayuntamiento. El conflicto escaló tras la posible destitución del jefe de vialidades, Enrique Leyva, quien habría sido removido por descubrir estos malos manejos.
A este panorama de opacidad en el uso de recursos e inventarios se suman denuncias por acoso y hostigamiento contra un supervisor de obra hacia una estudiante de servicio social. La dependencia queda retratada bajo un ambiente de abusos e impunidad, donde directivos y subdirectores son más señalados por festejos, relaciones personales y escándalos internos que por entregar cuentas claras y calles transitables a la ciudadanía.

